No hay ningún entrenador del mundo que no considere básico y fundamental el trabajo en los equipos de formación. Para formar a un futuro jugador de baloncesto debemos tener en cuenta una serie de capacidades que poco a poco debe desarrollar, para ser capaz de dar respuesta a las situaciones, que después se va a encontrar durante los partidos.
Para conseguir desarrollar esos conceptos y capacidades que el jugador debe adquirir, el entrenador de estos chicos debe conocer a fondo el baloncesto, debe conocer todos los entresijos de dicho deporte, debe conocer cualquier aspecto del juego que el chico se podrá encontrar. Desde esta perspectiva, el entrenador de formación podrá hacer una programación y una planificación lo más compleja posible, que consiga trasladar todas esas situaciones al entrenamiento y preparar al chico/a para la competición. Saber orientar y dar contenido a la formación inicial de cualquier jugador de baloncesto es por tanto el primer eslabón de la cadena. Pero el jugador de basket nunca juega sólo, tiene unos compañeros y unos rivales, por ello será necesario saber enfocar esa preparación individual para integrarla dentro del trabajo colectivo de un equipo, este sería otro eslabón de la cadena. Todos estos pasos de trabajo con el jugador se deben de hacer de una manera racional y progresiva (primero que sepa andar y luego corra). Pero debemos tener en cuenta que hay muchos modelos posibles de planificar el proceso de formación de un jugador, hay muchas formas de enfocar la enseñanza del jugador en formación. Si importante es enseñar, más importante aún es saber corregir y perfeccionar lo que se va aprendiendo, es de esa manera como se construye poco a poco la capacidad técnica y colectiva del jugador de baloncesto. En este aspecto es vital la figura de entrenador-profesor y las características que debe reunir: